No se trata de frenar la IA, sino de mover dinero: quién gana y quién pierde.
Legisladores y empresas usan la narrativa de seguridad para proteger mercados.
Grandes modelos y startups compiten por control y rentabilidad.
Las restricciones suelen favorecer a los que ya tienen músculo financiero.
Mientras tanto, la tecnología sigue avanzando sin pausa.
En paralelo, Apple parece rendirse a precios por encima de 1.000€.
Los iPhone «asequibles» quedan en el recuerdo; la gama sube de precio.
Eso cambia las decisiones de compra y el mercado móvil en Europa.
Un debate que mezcla ética, poder y, sobre todo, pasta.
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