OpenAI afirma haber encontrado una posible solución al problema de existencia y regularidad de Navier–Stokes.
La compañía publicó la demostración analítica y su formalización en Lean.
Aun así, la comunidad matemática debe validar el resultado antes de considerarlo cerrado.
Según Xataka, OpenAI usó un modelo interno más potente que GPT‑6 Astra.
El experimento involucró 10.000 agentes durante 88 horas y costó millones en cómputo.
Ha estallado una polémica sobre autoría y reconocimiento de matemáticos humanos.
Investigadores como Buckmaster y Alpöge acusan posible aprovechamiento de trabajos privados.
OpenAI niega haber usado prompts privados, aunque admite que no puede descartarlo totalmente.
El caso reabre el debate sobre el papel del dinero y la potencia de cómputo en la investigación matemática.
Si la solución se confirma, sería histórica; por ahora, es un logro envuelto en dudas y conflicto.