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Sam Altman admite que la IA no está transformando empresas tan rápido como esperaba

Sam Altman reconoce que se equivocó sobre la velocidad de la revolución de la IA.
Aunque los modelos son mejores que nunca, las empresas no cambian al ritmo de las APIs.
Integrar sistemas, migrar datos y formar equipos frena la adopción real en grandes compañías.
ChatGPT triunfó entre consumidores, pero en el entorno empresarial los cambios tardan años.
Altman señala que los costes y la seguridad son tan decisivos como la capacidad técnica.
También valora la lentitud: la inercia económica puede suavizar la transición.
La situación confirma la ley de Amara: exceso de expectativas a corto plazo y subestimación a largo.
Ejemplos históricos como el PC y la red muestran cómo la adopción acaba transformando mercados.
OpenAI sigue ambiciosa: cree que la IA puede redefinir campos como las matemáticas a largo plazo.
¿Estamos en una fase intermedia o simplemente esperando el verdadero impacto? Comparte tu opinión.

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