Europa recurre a la inteligencia artificial para modernizar el cultivo de la uva.
Sensores, visión por computador y datos satelitales buscan optimizar cosechas y prevenir plagas.
El objetivo es aumentar rendimientos y reducir el uso de agua y pesticidas.
España propone una ‘gigafactoría’ para procesar datos y fabricar soluciones a gran escala.
El proyecto pretende unir startups, bodegas, centros de investigación y fondos europeos.
Críticos advierten sobre costes, soberanía de los datos y la formación de los viticultores.
Se están lanzando pilotos en regiones con viñedos tradicionales y explotaciones tecnificadas.
Si funciona, la IA transformaría la cadena desde el campo hasta la bodega y la distribución.
La UE financia iniciativas, pero hace falta coordinación, regulación y pruebas a largo plazo.
¿Será la gigafactoría la clave para una viticultura más sostenible y competitiva?