La generación Z ha vuelto a comprar CDs en masa, pero con sorpresa:
Las ventas de CD en EEUU subieron un 45,7% en la primera mitad de 2026.
Lo curioso: casi la mitad de quienes los compran no tienen reproductor.
El CD pasó de formato para escuchar a objeto coleccionable y de culto.
Ediciones, fotocards y extras (sobre todo K-pop) impulsan las compras.
El vinilo sigue fuerte, pero el CD es la opción más asequible para fans.
El streaming crece sin inmutarse: oír y poseer ya son cosas distintas.
Las búsquedas de reproductores se disparan y modelos clásicos resucitan.
Para muchos jóvenes es nostalgia, para otros, una inversión emocional.
¿Comprar para escuchar o para coleccionar? La respuesta aún cambia hábitos.