PlayStation responde a una demanda: los juegos digitales no se ‘poseen’, se licencian.
La compañía afirma que ‘los consumidores razonables’ saben que una compra digital es una licencia.
La disputa acusa a Sony de inducir a error con botones que dicen ‘Comprar’ en PS Store.
Para Sony, la copia digital no es un bien exclusivo; varias personas pueden ‘tener’ el mismo juego.
La firma se niega a cambiar su postura y mantiene la hoja de ruta sin formato físico tras 2028.
Sony ya avisa en las cajas de PS5 sobre el fin de los discos y el giro al digital.
En contraste, tiendas como GOG demuestran que existe un modelo sin DRM y más cercano a la propiedad.
La demanda podría forzar debate legal sobre qué adquirimos realmente al pagar contenido online.
La polémica abre preguntas sobre acceso, cierre de tiendas, DRM y derechos del consumidor.
¿Debería la industria repensar licencias y transparencia o seguirá imponiendo control total?